madresestresadas

La aventura de ser madre con los tiempos que corren, porque las madres nos estresamos, independientemente del número de hijos y de su edad
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No sueño con un hijo premio nobel ni una hija que acabe con la crisis. Sueño con que sean felices

Somos madres, somos padres. No seleccionadores de fútbol

Ser madre es como ser seleccionador de fútbol, todo el mundo tiene derecho a opinar sin que preguntes, todo el mundo lo haría mejor que tu. 

Y cuando veamos el resultado final, seguiremos diciendo que yo lo haría mejor.

Por que madres de campeones del mundo hay pocas, las demás somos del montón, cada una además de un montón diferente, y aunque queramos lo mejor para nuestra selección, no siempre tenemos el mejor campo ni los mejores jugadores, y a veces lo único que buscamos es que al final del partido nos lo hayamos pasado bien y nos inviten a una cerveza.

Hay madres que colechan para dormir, y otras que no colechan para dormir también, incluso las hay que han colechado con un hijo y con otro no.

Hay madres que disfrutan el parque mientras leen un libro, mientras comentan con otras madres o mientras bajan como locas por toboganes, y otras que piensan que el parque es un invento infernal y que pasan hasta sin mirar.

Hay madres que crían con apego, otras que se pegan a sus hijos con amor y no saben qué es el apego, pero que no pegan, y otras necesitan su espacio aunque sean cinco minutos al día para desconectar y volver a la portería.

Hay madres que un día persiguieron a sus hijos con una zapatilla por el pasillo porque ese día todo iba mal y ya no podían más, y luego se tiraron a la cama a llorar, y otras que juegan a la zapatilla por detrás tristras. (no leas pegar, no lo he puesto)

Madres que antes de serlo habían cuidado hermanos pequeños, sobrinos, vecinos, y otras que nunca habían tenido un bebé cerca.

Hay madres que cosen como nadie, hacen los mejores pasteles, cuentan los mejores cuentos, saben peinar esos pelos imposibles. y otras que llaman a la abuela a ver si tiene las croquetas preparadas

Hay madres que prefieren la guardería a los cuatro meses, madres que que no encuentran otra manera para  poder  trabajar y otras que se quedan en casa (elegido o no)

hay madres que se van al cine una noche y dejan a los hijos con padres, abuelos o canguros y otras que se saben todos los canales infantiles.

Hay madres que educan en casa, y otras que no pudieron estudiar.
Madres que enseñan a sus hijos a coger setas y otras que vamos al campo y nos estresamos pensando en el lobo feroz

Hay madres que insisten en que los niños coman fruta y otras que ni la compran.

Hay madres que les dejan comer chuches todos los días, todas las semanas o una vez al año, y poco

Hay madres que acuestan a sus hijos a las ocho en invierno y en verano, y otras que les dejan levantarse a la hora de comer. ( son las 14.11, vacaciones y mi hija acaba de amanecer)

Madres que mandan a los hijos a otros países a aprender idiomas a los doce años y madres que lloran cuando les ven emigrar  a los veinte. Y madres que emigran 

Madres que preparan los viajes como si fueran mudanzas y otras capaces de olvidarse el chupete en la primera gasolinera.

Madres de lactancia materna, artificial, o mezclan las dos.

Madres que hacen caso a la abuela, al médico, a la vecina, a san google, 

Madres que juegan al fútbol,  a las muñecas, madres que les dejan jugar solos.

Madres con blog  madres que no tienen internet

(sustituye  MADRE por PADRE  las veces que consideres oportuno. la única diferencia es la ropa interior que gastan)

Tener  hijos es fácil, cuidar hijos no.

 y Nunca lo ha sido, pero ser madre, ser padre significa querer lo mejor para tus hijos, tus hijas. y cada uno tiene su camino y va escribiendo sus instrucciones como puede.


Llorar si están malos y te tienes que pasar la noche con el termómetro en la mano, reírte con ellos y sus ocurriencias, llorar cuando ves sus primeros pasos y cuando aprueban selectividad, o cuando suspenden, reír cuando les ves rebozados en helado de chocolate, abrazarles cuando te cuentan el primer desengaño amoroso, o cuando lo sospechas sin que te lo hayan dicho, darles la mano hasta que aprenden a cruzar, morirte de miedo la primera tarde que salen solos con los amigos, temblar la primera vez que te piden dinero para ir al centro comercial, y mucho más cuando se van a Londres con los amigos.

No sueño con un hijo premio nobel  o una hija que descubra la salida de la crisis, sueño con que sean felices y vuelen solos, sabiendo que si un día sus alas necesitan una cura estaremos su padre y yo para ayudarles a volar otra vez. 

Donde quieran. 

la foto se la he quitado a Jimenas Dolls, que nos hace dibujos y abanicos y tazas y cuadernos y……

Empiezo por decir que no soy médico, ni nada parecido y que no acepto consejos médicos de nadie que no tenga un título así de grande en su despacho.

Así que yo te cuento mi experiencia y luego si eso vas al médico y le consultas ¿vale?

Hace casi cinco años empecé a sentirme exactamente agotada, tanto que levantarme de la cama por la mañana ya me suponía un gran esfuerzo, cruzar cualquier calle un deporte de riesgo, andaba tan despacio que siempre se cambiaba el semáforo y si tenía que comprar dos cosas al menos una se me olvidaba.
En cuanto podía me iba a la cama, y yo, que soy una marmota tenía problemas para dormir.
Me sentía totalmente vulnerable e indefensa, estaba convencida de que si me atracaba un niño de dos años podría conmigo.

Mi plan perfecto de un finde… Pasar de la cama al sillón y del sillón a la cama.

Seguro que había más síntomas, pero no los recuerdo, no me dolía nada, ni tenía fiebre.
Y como tenía esos estreses que tenemos todos, trabajo, niños, casa…. Pues con sobrevivir había bastante.

Un día se me ocurrió ir al medico y un simple análisis de sangre dió con el problema.

No tenía hierro.

La menopausia atacaba y no todas las veces desaparece la regla y ya, a veces es al revés y se hacen más abundantes.

Unas inyecciones, o transfusiones, por lo que duraban, y unas latas de mejillones después y volví a ser persona.

Ahora vuelvo a estar debajo de los limites razonables y de los otros, pero ya reconozco los síntomas, hasta saber los resultados del análisis cambio las ganas de chocolate por mejillones, por toneladas, hay muchos más alimentos que lo contienen, espinacas, nueces, y jamón serrano, ese que te quitan en el embarazo.

Jamás hubiera supuesto que los tornillos estuvieran fabricados con un material tan importante.

Esta mañana me he encontrado con dos situaciones estresantes, de esas que te hacen pensar lo difícil que es ser un niño bueno.


J. Cinco años. Sentado con su familia, tíos y primos en la terraza del bar.
En la mesa de al lado otra familia, abuela incluida, una señora de cerca de ochenta años a la que he estado saludando.
Cuando me paro a saludar a la prima de J. oigo a su madre…
Mira, ves esa señora de pelo blanco que está ahí sentada?
Pues es amiga de tu abuela y te quiere mucho, vete a darle un beso.
Por supuesto J. como el que oye llover.
Mira J. se llama Inés, el año pasado estuviste hablando con ella, es amiga de la abuela, tienes que ir a verla, le dices quien eres y le das un abrazo y un beso.

J. se ha quedado sin refresco y la señora sin beso.

O. Llega a la mesa de su madre enfadada.
Mamaaaa mi hermana y sus amigas (O tiene cuatro años, la hermana siete)
Anda O. vete a jugar
Mamaaa que ellas tienen las cartas y no me dejan ninguna!!.
Pero no ves que estoy hablando?
Vete a jugar!!

O. me conoce, le he pedido que me lo contara, me ha estado contando que no la dejaban ninguna carta, que no se acordaba de ninguna amiga del cole, bueno, de Marina, que es muy trasto, que las mariquitas tienen siete puntos negros….

En fin, a veces las madres pensamos poco.

Os dejo la foto en Instagram @madrestresada.

Agosto 2014.

Me he levantado pensando en las diferencias entre el verano y el invierno, entre el pueblo y la ciudad,
entre Heidi y Clara.
María tiene una obligación en todo el día: estar lista cuando vienen sus amigos a buscarla, y sólo si le da tiempo a estarlo.
Está de vacaciones y punto.
Se levanta, se pone el bañador, coge la mochila y a la calle hasta la hora de comer.
Come, se lava los dientes, y a la calle.
Vuelve, cena, se viste y se repeina… Y a la calle,
A la calle, a la piscina, al campo….
Creo que en el fondo de alguna maleta metió un libro y algo de deberes, pero ni siquiera estoy segura. 

Algunos de sus amigos si hacen deberes, deberes de verano, pero es que a mi tampoco me gusta llevarme trabajo en vacaciones.
Entiendo que hay niños que los necesiten, pero que la norma sea hacer deberes cuando se han portado como héroes durante el curso no lo veo yo. Aunque no hayan sido héroes ni por asomo.
Hay mil cosas que aprender en vacaciones que no se enseñan en el colegio, incluido ordeñar vacas, si es posible, subirse a un árbol y buscar estrellas fugaces en el campo.
Y a eso se está dedicando con toda su energía.
Como decía nosequién se están asilvestrando, como Heidi.
Ya saben por qué camino no hay perros que ladren por las noches, los bancos del parque que tienen sombra por la mañana y que el vecino de la otra calle duerme la siesta y le molestan los gritos y las risas a esas horas.
Ya llegará el invierno y María volverá a ser Clara y yo seré la rotenmeyer de acaba la sopa.

Ayer estuvimos en el circo.
Bueno, no sé si circo ambulante, cómicos….
Un matrimonio con tres hijas, la mayor de 14 años, y otras dos de de entre cinco y siete años, y una tía y un primo (adulto) de las niñas,
Un escenario, luces y un montón de sillas.
Dos euros la entrada a los niños y la voluntad a los mayores, luego rifaban un juguete.
La niña de 14 hacía malabares con aros, mientras las pequeñas bailaban, los mayores hicieron un número de magia y otro con palomas y perros, sacaron a niños del público a bailar, las pequeñas y el primo hicieron de payasos, se pasearon saludando a los que estaban sentados….
Y el número final era la adolescente disfrazada de toro mientras tres valientes canijos del público demostracirco.
us dotes taurinas.

Al acabar María y sus amigos se quedaron hablando con los actores.

Les explicaron que son portugueses, que un año recorren España y otro Portugal con dos coches con caravanas que les hacen de casa y un camión con el escenario y los demás trastos.

No descansan ni en invierno ni en verano. De pueblo en pueblo confiando en que el alcalde les dé permiso para acampar en las afueras y hacer pasar un buen rato a los niños.

La niña estudia por internet y se examina a final de curso en Portugal, ha sacado buenas notas.
De mayor quiere seguir dedicándose al circo.
María estaba preocupada.
Mama, es que con esa vida no puede tener amigos, tiene a sus padres todo el día, pero ya necesita una pandilla o algo ¿no?
Se apuntó su numero de teléfono para mandarle wasap de vez en cuando.
Dice que no se atrevió a darle el suyo sin consultarnos.

(Las fotos en Instagram. madrestresada

Ayer estuvimos en el circo.
Bueno, no sé si circo ambulante, cómicos….
Un matrimonio con tres hijas, la mayor de 14 años, y otras dos de de entre cinco y siete años, y una tía y un primo (adulto) de las niñas,
Un escenario, luces y un montón de sillas.
Dos euros la entrada a los niños y la voluntad a los mayores, luego rifaban un juguete.
La niña de 14 hacía malabares con aros, mientras las pequeñas bailaban, los mayores hicieron un número de magia y otro con palomas y perros, sacaron a niños del público a bailar, las pequeñas y el primo hicieron de payasos, se pasearon saludando a los que estaban sentados….
Y el número final era la adolescente disfrazada de toro mientras tres valientes canijos del público demostracirco.
us dotes taurinas.

Al acabar María y sus amigos se quedaron hablando con los actores.

Les explicaron que son portugueses, que un año recorren España y otro Portugal con dos coches con caravanas que les hacen de casa y un camión con el escenario y los demás trastos.

No descansan ni en invierno ni en verano. De pueblo en pueblo confiando en que el alcalde les dé permiso para acampar en las afueras y hacer pasar un buen rato a los niños.

La niña estudia por internet y se examina a final de curso en Portugal, ha sacado buenas notas.
De mayor quiere seguir dedicándose al circo.
María estaba preocupada.
Mama, es que con esa vida no puede tener amigos, tiene a sus padres todo el día, pero ya necesita una pandilla o algo ¿no?
Se apuntó su numero de teléfono para mandarle wasap de vez en cuando.
Dice que no se atrevió a darle el suyo sin consultarnos.

Ahora que todos andáis pensando si todo el equipaje cabe en el coche, si las sillas de los niños son las adecuadas….
¿Os acordáis cómo eran los viajes cuando éramos pequeños??

Mi padre se compró el primer 600 cuando yo tenia siete años, de los primeros coches del barrio, mi abuela pasaba los veranos en el pueblo y había que ir a verla, y que mis padres eran un poco-demasiado aventureros.

Pero antes de aquello, en 1965…..
Nos fuimos de vacaciones a Marbella.
Íbamos en el 600 de Juan y Pili, recien casados y sin hijos.
Sentados delante Juan y mi padre, detras Pili, mi madre embarazada de cinco meses mi hermano de seis años, mi hermana de cuatro y yo con cinco.

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Se acaban de llevar a Julia, una vecina a la residencia de ancianos.

Su hijo pequeño se llama Toni y tiene mi edad, estudiamos juntos.
El hijo mayor vive en la otra punta de Madrid y la hija por Andalucía.

Siempre nos hemos dicho algo al cruzarnos, a veces a diario, otras pasaban meses sin vernos.

Toni debía de tener alrededor de diecisiete años cuando alguien le dió su primer porro y le enseñó a fumar. Aquel curso repitió.


Dejó de estudiar, encontró trabajo y se casó con la novia del instituto, en cuatro años tenía dos hijos y era adicto a la heroína.
Él y la mitad de sus amigos cayeron, nadie era consciente de dónde se estaban metiendo tantos jóvenes.
España estaba pasando por eso que llamamos transición y empezaba la movida madrileña.

Toni empezó a necesitar más dinero del que ganaba para su dosis diaria.

Pedía anticipos en el trabajo, dinero a la familia, a los amigos.
No tardaron de echarle del trabajo.

Se las apañaba hasta falsificando firmas para conseguir dinero para un pico. Llegó a vender la televisión de su madre. Si se acordaba de dónde vivía volvía a dormir, otras veces ni eso.

Su mujer trabajaba también, y Toni recogía a los niños del colegio por la tarde, cuando se acordaba de que tenía hijos, a veces se los llevaba a comprar las papelinas y luego eran los niños los que le traían de vuelta a casa

Un buen día su esposa cogió a los niños y salió de casa dejando hasta la llave puesta, sólo quería huir.


Toni volvió a casa de su madre unos días después.
Los hermanos intentaron llevarle hasta tres veces a un centro de rehabilitación, pero él no se dejaba,
la última vez, aguantó seis meses. Al volver a casa siguió con los mismos amigos tan enganchados como él y acabó en la cárcel.

De vez en cuando se comentaba en el barrio que habían encontrado a alguno de sus amigos muerto.
Toni no fué el único que pasó por el truyo, pero también allí era fácil encontrar drogas.

Y al salir su madre intentaba cuidarle todo lo que podía mientras él buscaba más drogas.

Hace como cinco años le dijo a su madre que no iba a drogarse más, su penúltimo amigo había muerto de sobredosis.

Se encerró en su habitación y pasó el mono como pudo con su madre llorando al otro lado de la puerta.

Parecía “curado” volvió a trabajar y quiso recuperar el contacto con sus hijos.
Los dos eran mayores de edad y vivían en otra ciudad.
Fué a pedirles perdón. La segunda vez que fué a verles, Julia iba con él.
La que un día fué su mujer se había vuelto a casar, tenía otro hijo y no puso ninguna pega a Toni o su madre, incluso les hizo sitio en su casa para que se fueran a un hotel.


Hoy Julia cerraba su casa porque sus piernas se niegan a andar, Toni lleva una semana sin venir a dormir.