La verdad es que cambiar una tarde de facebook, twitter y sillón por una de médicos y paseos siempre es una aventura.
Entrar en el metro y que María empezara a protestar porque la gente del metro no tiene glamour, que solo van los pobres y que ella se va a comprar un coche para ir a estudiar a la facultad ha sido como para dejarla pidiendo al lado del primer pobre que se apareciese, pero no, hemos seguido adelante con ella. A Pablo le encanta ir delante, no sé qué estraño placer le supone el llegar el primero a la puerta, a lo mejor lo de ser el primogénito marca, tendré que consultarlo.
Yo iba al médico, a una de esas tediosas visitas que de vez en cuando me tocan, entre otras cosas a explicarle que el farmacéutico me ha dicho que mis pastillas ya no se hacen, y ahora me tengo que pinchar una banderilla a la semana, cual toro en la plaza. (me vengo acordandome de todo el gremio médico, sobre todo de los más mandan)
Me habían duplicado la cita, en vez de una cada tres meses tenía dos en una semana, La señora del mostrador, amable y eficiente, me ha pedido disculpas, ha subsanado el error, y me ha estado explicando que la puede el cansancio y el trabajo, que hasta lo de ir al servicio lo tiene complicado.
La doctora ha tardado como cinco minutos en atenderme. Me ha explicado que la titular está de BAJA POR MATERNIDAD, pero que la seguridad social no cubre las bajas, por lo que los compañeros se tienen que dejar los cuernos para atender a sus enfermos, ha decidido renunciar a un mes y postergar las vacaciones para no dejarnos morir por las salas de espera.. (no me voy a morir, pero hay casos bastante fastidiados)
Mientras yo sufría por los pasillos del hospital, y que conste que he salido sin pedir hoja de reclamaciones, mis hijos se han quedado viendo escaparates y comiendose un helado, que ya son mayores, y de vez en cuando les gusta salir a descubrir mundo.
De vuelta a casa… es que no sé cómo, pero cada vez me parezco más a mi abuela, ¿por qué la gente se viste tan raro??? pantalones que tapan la rodilla, pero no el culo, minifaldas que tampoco tapan el culo ni las rodillas, esas cosas a medio camino entre falda y pantalon que encima se llaman “cagaos” y (yo creo que llevan pañales debajo, o que se van a los grandes almacenes a robar y lo meten dentro) Tacones de vértigo, que además eran dos número más de la cuenta, Gente de negro con manga larga, que no es que te den miedo, es que te da miedo que se desmayen.
Mis hijos me ven la cara y me dicen…pero tu te has visto??
Yo??? claro que me veo, como dejo que me critique “to bicho viviente” de alguna manera tengo el derecho de criticar a los demás, eso si, en silencio, no vaya a ser que se me note demasiado, menos mal que al final hemos vuelto al barrio, donde vamos igual que en el resto de los sitios, pero más cerca de casa.
Zulema comentó:
Espero que esos médicos no sean por nada importante Marisa!! en cuanto a las ropas… sin palabras jajajaja
Besos!!
Marisa comentó:
Muchas gracias, princesa, no, es molesto, pero nada más. Es una de esas tardes de tonterías tras tonterías.